viernes, 29 de abril de 2011

Nuestro Ruiz de Padrón

Ya está en la red el tomo 1 de la novela NUESTRO RUIZ DE PADRÓN
A principios de mayo, llegarán a las principales librerías los libros en formato de papel y encuedernación en tapa dura.





Haz click Leer artículo crítico sobre La isla transparente, primera novela histórica sobre Ruiz de Padrón

En mayo aparecerá la edición en papel. Ya está disponible en ebook

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LA ISLA TRANSPARENTE, en formato e-book

PRESENTACIONES de la novela LA ISLA TRANSPARENTE: hacer click para ver lugares y fechas


domingo, 27 de marzo de 2011

Oda a Fukushima


Kamikazes japoneses.

Kamikazes japoneses.



En el planeta,

todos estamos encantados con las sonrisas de los japoneses,

tan ordenados y tan mansos, tan tranquilos y tan crédulos,

¡tan buenos ciudadanos mientras la radiación nuclear les va cercando por tierra, mar y aire!

¡Qué sana envidia nos producen!

.
Ya quisiéramos nosotros, todos,

sentir cómo se queman nuestros estómagos y nuestras lenguas

sin perder la sonrisa.

Ya quisiéramos nosotros, todos,

amar a nuestros reyes y presidentes cuando nos recomienden sufrir

sin quejarnos.

Ya quisiéramos nosotros, todos,

enfrentarnos a nuestros apocalipsis futuros con esa entereza de espíritu

sin una sola lágrima.

.
¡Gloria a los gozosos kamikazes

cuyas sonrisas cadavéricas aparecen entre los hierros del avión estrellado!

¡Vivan los que se pliegan a su destino

y no huyen como conejos ante los dientes afilados del plutonio!

¡Tres hurras a las madres que alimentan a sus bebés con leche contaminada

seguras de que su divino emperador les salvará!

.
Ave, Fukushima,

los que van a morir te saludan relajados.

.
Señoras, señores, les esperamos en la próxima edición de nuestro telediario.

Buenas noches.

Oda a Fukushima


Kamikazes japoneses.

Kamikazes japoneses.

En el planeta,

todos estamos encantados con las sonrisas de los japoneses,

tan ordenados y tan mansos, tan tranquilos y tan crédulos,

¡tan buenos ciudadanos mientras la radiación nuclear les va cercando por tierra, mar y aire!

¡Qué sana envidia nos producen!

.
Ya quisiéramos nosotros, todos,

sentir cómo se queman nuestros estómagos y nuestras lenguas

sin perder la sonrisa.

Ya quisiéramos nosotros, todos,

amar a nuestros reyes y presidentes cuando nos recomienden sufrir

sin quejarnos.

Ya quisiéramos nosotros, todos,

enfrentarnos a nuestros apocalipsis futuros con esa entereza de espíritu

sin una sola lágrima.

.
¡Gloria a los gozosos kamikazes

cuyas sonrisas cadavéricas aparecen entre los hierros del avión estrellado!

¡Vivan los que se pliegan a su destino

y no huyen como conejos ante los dientes afilados del plutonio!

¡Tres hurras a las madres que alimentan a sus bebés con leche contaminada

seguras de que su divino emperador les salvará!

.
Ave, Fukushima,

los que van a morir te saludan relajados.

.
Señoras, señores, les esperamos en la próxima edición de nuestro telediario.

Buenas noches.

sábado, 12 de febrero de 2011

El rufianesco refranero español





El refranero español es un excelente manual para aprender a ser un canalla. Por cada refrán que induce a ser buena persona, hay muchos que aconsejan desconfiar de cualquier prójimo e, incluso, tratar a los seres humanos como si fuesen basura.

No cabe duda de que el conjunto de refranes tiene un autor, el pueblo español, que no por ser colectivo es menos responsable del contenido de su obra. Un lector que históricamente presume de aplicarlos: el mismo pueblo español, a quien siempre he escuchado aplaudir la presunta sabiduría de esa gran serie de sentencias. Un repertorio demasiado largo para ser grabado a fuego en dos tablas, pero con tantos aires preceptivos e inflexibles como los mandamientos recogidos dos veces en el monte Jabal Musa por Moisés.

Cuando empezamos a ponernos orgullosos de la raza o de la buena filosofía de nuestros pueblos, no está de más subir unos cuantos escalones y observar el suelo que estamos pisando, con el fin de bajarnos los humos. Es cierto que con la llamada crisis los ánimos se han apagado y ya no vemos a tantas señoritas y caballeritos en los medios de comunicación sacando pecho carpetovetónico con las cualidades españolas. Sin embargo, nunca faltan ocasiones para presumir –por ejemplo, cuando alguien logra ganar algún trofeo con infantiles juegos de pelotas– de nuestras grandezas éticas y genéticas. En esos momentos, precisamente, deberíamos buscarnos la debilidades, lo cual es un excelente ejercicio para no caer en la fanfarronería.

Supongo que los países pueden ser analizados por diversos factores, como su gastronomía, su economía, sus edificaciones, etc., cada uno referido a su propia parcela. No parece adecuado juzgar a los arquitectos franceses por el sabor del paté de hígado de oca ni a los escritores alemanes por la calidad de los cilindros de un coche mercedes. Así que tampoco pretendo analizar la pintura española a través del refranero, como fuese el hijo de un galerista escribiendo una tesis de sociología. Sin embargo, estoy convencido de que la moral de los habitantes sí se refleja en sus refranes y, a decir verdad, al menos en lo que a España respecta, no parece que aquélla haya poseido, en el pasado, una calidad muy alta.

¿Vemos algunos ejemplos? Si los analizamos en orden alfabético, no hace falta salir de la “A”, ni aun agotarla, para percatarse de la cantidad de buenos consejos para gente bellaca que contiene el refranero hispano:

A asno lerdo, arriero loco.

A balazos de plata y bombas de oro, rindió la plaza el moro.

A barba muerta, obligación cubierta.

A bestia comedora, piedras en la cebada.

A bicho que no reconozcas, no le pises la cola.

A cada cerdo le llega su San Martín.

A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.

A cada santo le llega su día.

A cada uno Dios da el castigo que merece.

A cada uno mate su ventura, o Dios que le hizo.

A calza corta, agujeta larga.

A can que lame ceniza, no le debes confiar la harina.

A candil muerto, todo es prieto.

A carne de lobo, diente de perro.

A carnero castrado, no le tientes el rabo.

A cartas, cartas y a palabras, palabras.

A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto, no hay vaca.

A “creíque” y “penseque” los ahorcaron en Madrid.

A cuentas viejas, barajas nuevas.

A chica cama, échate en medio.

A la mesa y a la cama, sólo se llama una vez.

A medida del santo son las cortinas.

A mi amigo quiero, por lo que de él espero.

A mi prójimo quiero, pero a mí el primero.

A rey muerto, rey puesto.

A río revuelto, ganancia de pescadores.

A quien Dios no le dio hijos, el diablo le dio sobrinos.

Al que no le guste, que se rasque.

Al que no quiere caldo, tres tazas.

Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.

Al que quiera saber, mentiras a él.

Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.

Al villano, dale el pie y se tomará la mano.

Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.

Amar y no ser amado es tiempo mal empleado.

Supongo (fervientemente lo supongo) que a pocos lectores les parecerá normal orientar su vida apoyándose las sentencias anteriores. Imagino que casi todos pensamos que existe una aterradora falta de ética en estas frases que, por fortuna, ya van siendo relegadas a una docena de libros casposos y a otras tantas páginas de internet. Poco a poco, van desapareciendo de las charlas habituales y, al menos así lo deseo, del pensamiento habitual.

Esta sabiduría de la mala leche viene de viejo. Era la que imbuía la cotidianeidad de otras épocas y personas que no fueron mejores que las actuales, sino más canallas, mucho más. Ciertamente, no había tanto que robar ni tantos ciudadanos con capacidad de hacerlo como en la actualidad; pero, en su pequeña escala para rapiñar bienes de cualquier clase, nos superaban con creces, en todos los peldaños de la escala social.

No lo duden. Como prueba, me remito al refranero, a sus desconfianzas, a sus escepticismos, a su malicias y a sus egocentrismos.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Arabella Steinbacher, la pasión y el polvo



A mediados del mes pasado, asistí a un concierto en el que intervenía la violinista alemana Arabella Steinbacher, con la OST, dirigida por Rossen Milanov. A decir verdad, empecé a decepcionarme desde los primeros compases y, al finalizar el movimiento inicial, ya estaba pensando en cómo escabullirme antes del descanso para salvar lo que me restaba de noche. Sin embargo, sucedió algo inesperado.

Cuando estaba en el segundo movimiento, la Steinbacher salió del escenario, porque se le había introducido una mota de polvo en el ojo. La muchacha se encontraba incómoda y marchó a su camerino para tratar de solucionar este percance inoportuno.

Regresó a los pocos minutos. El público la acogió con un caluroso aplauso. Entonces se produjo la metamorfosis. La violinista, bien fuese por ofrecer una compensación por su breve ausencia o bien por agradecer la gentileza de la audiencia, cambió su vergonzoso pasotismo anterior por una interpretación tan virtuosa como apasionada. Fueron quince minutos en que me encontré sumido en un éxtasis completo. Mientras sentía cómo se me erizaba el cabello, tomaba clara conciencia del poder de la música y de lo felices que podemos ser los seres humanos en algunas ocasiones, si alguien se propone que lo seamos.

A pesar de contar con partituras de Kodály, Prokofief y Bartók, no vale la pena comentar nada más sobre el resto de un concierto que transcurrió de manera tediosa; excepto ese paréntesis fantástico, desencadenado por una mota de polvo que volaba por el escenario, preguntándose quizás por el sentido de su propia existencia. A ella quiero expresarle toda mi gratitud. Bendita sea.


viernes, 11 de junio de 2010

El velero Peking: una joya en Nueva York

lunes, 26 de octubre de 2009

Proyección en el Atenero de la película "LANZAROTE, LA ISLA ESTRELLADA"

Estimados amigos,

Tengo el placer de invitarles a una proyección en pantalla grande de mi película "Lanzarote, la isla estrellada" y al coloquio que tendrá lugar a continuación.


LUGAR: Salón de Actos del Ateneo de La Laguna (Tenerife)
HORA: 20:00 horas
FECHA: lunes, día 9 de noviembre de 2009.
ACCESO: La entrada será libre.

Para más información ver el blog oficial de la película.

Nota: El Ateneo de La Laguna se encuentra en la Calle San Juan, junto a la Catedral.